El genocidio de la esterilización forzada

La esterilización forzada es de las prácticas más antiguas y crueles asociada a la eugenesia. Esta última es concebida como una filosofía social que basa sus esencias en el mejoramiento de la raza humana, mediante métodos que promueven la no procreación de grupos sociales considerados inferiores.

Uno de los estudiados orígenes del término se remonta a 1883, cuando el médico británico Francis Galton, reconocido también como “el padre de la eugenesia”, lo acuñaba para designar a la ciencia que permitiría aumentar la calidad genética de la especie. Galton proponía como argumento, que el fomento de la descendencia de las “razas superiores” lograría la reproducción de “hombres de una alta clase”, sin problemas genéticos. En este sentido, afirma que la eugenesia es:

«la ciencia de la mejora de la estirpe, que no queda en absoluto confinada a cuestiones de elección juiciosa, sino que, muy especialmente en el caso del hombre, se basa en todos los factores (…) susceptibles de conferir a las razas o a los orígenes más convenientes una oportunidad mayor de prevalecer rápidamente sobre las que lo son menos ».

(Veuille, 2010, p. 478)

Las raíces que sentó esta práctica se pueden encontrar en múltiples contextos, como por ejemplo, en la etapa del régimen fascista. En Alemania fueron promulgadas leyes encaminadas a preservar la descendencia mediante  la esterilización forzada de personas que padecieran trastornos genéticos y hereditarios como la ceguera, malformaciones o fueran alcohólicas.

Aunque pudieran parecer ancestrales y de épocas remotas, los casos asociados a la eugenesia continúan siendo manifiestos en la actualidad, sobre todo, los terribles efectos y víctimas mortales.

Un ejemplo concreto que rompe con el mito que lo ubicaba como fenómeno particular de tiempos remotos, es el que se ubica en las comunidades indígenas de Canadá, en donde se vieron afectadas particularmente mujeres de grupos autóctonos. Aunque se consideraba que fue en los años sesenta que esta práctica llegó a su fin, en 2015 salieron a la luz testimonios de mujeres sometidas a este método entre los años 2008 y 2012 en hospitales de Saskatoon (provincia de Saskatchewan).

En un Informe presentado en Julio de 2017 por Judith Bartlett, profesora de medicina en la Universidad de Manitoba, e Yvonne Boyer, abogada especializada en derechos humanos, se llegan a visibilizar, con voz propias, los casos de mujeres víctimas. En el mismo, las autoras también se remiten a una breve explicación sobre el panorama de la esterilización forzada en Canadá y sus vulnerables efectos en comunidades indígenas.

«Many Aboriginal women generally suffer from poverty, poor housing, and poor physical and mental health. The issues are compounded by the negative effects of racism and systemic discrimination that is grounded in false notions that somehow they are in some way responsible for their own plight. Racism is a determinant of health. Some governments imposed policies and laws geared toward sterilizing Aboriginal women who, by virtue of the placement on the Canadian social strata, appeared to be prime candidates for sterilization.  In addition to gender bias, it is well documented that systemic discrimination and racism in health care exists. Decades and generations of Aboriginal people affected are accordingly distrustful of this system».

En las comunidades de mujeres indígenas y campesinas de Perú también dejó sus huellas la esterilización forzada. Según un Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación en 2003, este grupo social era y sigue siendo el más expuesto a violaciones de derechos humanos. Más de 2000 que acudieron a los servicios de salud fueran esterilizadas sin ser informadas o bajo fuertes presiones.  

Manifestación por los derechos de las víctimas de esterilizaciones forzadas en Perú.

Durante el gobierno de Alberto Fujimori entre los años 1995 y 2000, como parte del Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar, orientado al control demográfico de los sectores más pobres, se vulneraron los derechos de muchas. Se calcula que en la década de los 90, más de 200.000 personas, en su mayoría mujeres indígenas y campesinas, fueron esterilizadas forzosamente por parte del Gobierno. Amenazas con multas, prisión o retiro de ayudas de alimentación fueron algunas de las reprimendas utilizadas para presionarlas a esterilizarse.

En la mayoría de los casos se adolecía de cuidados especiales tras estas operaciones, lo que condujo a que las consecuencias de la negligencia médica trajeran consigo múltiples problemas de salud para muchas y la muerte de algunas de ellas. Actualmente se continúan investigando las experiencias de esterilizaciones forzadas aunque todavía no hay suficientes respuestas por parte de la Justicia.

La esterilización forzada también se extendió en países como Japón y Australia. Según Philippa Levine, historiadora de la eugenesia de la Universidad de Texas (EEUU), Estados Unidos y Escandinavia fueron las regiones del mundo que más firmemente apostaron por la eugenesia.

Estados Unidos fue un fuerte precedente en este sentido. Existen amplias pruebas de que la esterilización forzada estuvo dirigida a la no reproducción de razas humanas consideradas inferiores. Tal es así que sus víctimas fueron especialmente personas afroamericanas y personas con rasgos de pueblos originarios de Latinoamérica. También hubo prácticas con personas homosexuales y personas con diversidad cognitiva, neurológica y enfermedades como la epilepsia. Muchos intelectuales estarían a favor de esta práctica.

«El movimiento eugenésico fue sobre todo aceptado por la clase media e intelectuales para mejorar la salud y la vitalidad de la nación y su pueblo (…). Si eras una persona bien formada en un país de habla inglesa o alemana, la eugenesia se consideraba la mejor manera de promover la salud de la población».

Ruth Clifford Engs, profesora emérita de la Universidad de Indiana (EEUU).

Bajo estos preceptos se consideraba positiva la práctica de la eugenesia, sin embargo, existía en ello matices dirigidos a una supuesta preservación de la especie humana mediante la exclusión de razas “impuras”. Luego se extenderían leyes que abogaban abiertamente por el exterminio de poblaciones subordinadas, poniendo freno a su reproducción. Tal es el caso de la ley que se aprueba en 1907 en Indiana (EEUU), la primera ley destinada a “prevenir la procreación de criminales confirmados, idiotas, imbéciles y violadores”.

El Instituto Carnegie, fundado por Andrew Carnegie en 1902, con reconocimiento oficial del Gobierno de los Estados Unidos, estuvo vinculado a la eugenesia. En el Laboratorio de Cold Spring Harbor, Nueva York fueron realizados estudios eugenésicos encaminados a dividir a la población estadounidense en personas aptas y no aptas según su pedigrí. El determinante llamado a la exclusión de los sectores más vulnerables, puede verse demostrada documentalmente en un registro de cartas existentes en esta época:   

«En este país, tenemos el grave problema del negro, una raza cuyo desarrollo mental promedio está muy por debajo del caucásico. ¿Hay alguna posibilidad de que, a través de la educación del individuo, produzcamos una raza mejorada para que podamos esperar finalmente que la mente negra sea tan enseñable, elástica, original y fructífera como la del caucásico? ¿O deben las próximas generaciones, indefinidamente, comenzar desde el mismo punto bajo y producir los mismos escasos resultados? No sabemos; no tenemos datos. La ‘opinión’ prevaleciente dice que debemos asumir la segunda alternativa. Si es así, sería mejor expulsar a la raza negra de una vez».

Charles Davenport, líder e impulsor de la eugenesia en Estados Unidos; fue presidente del Laboratorio de Cold Spring Harbor en 1910.

En 1914, doce estados ya disponían de leyes de esterilización forzada que afectaban fundamentalmente a personas con alguna discapacidad o que tenían antecedentes criminales, e incluso, homosexuales. En 1924 se implementa uno de los antecedentes de leyes más radicales en Virginia. Se trata del Acta de Integridad Racial (SB 219) y Un Acta para proporcionar la esterilización sexual de los internos de las instituciones estatales en ciertos casos (SB 281), también conocida como Acta de Esterilización; basadas en el “Modelo de Ley de Esterilización Eugenésica” de Harry Laughlin.

El Acta de Integridad Racial recogía que las personas debían ser registradas en su momento de nacimiento como blancas o de color (incluía todas las razas que no fueran blancas), basándose en la “norma de una gota”; es decir, tener un ancestro de color bastaba para entrar en la segunda categoría. También reafirmaba la ley que prohibía los matrimonios interraciales (anulada por el Tribunal Supremo en 1967). La segunda Acta defendía la esterilización de individuos considerados “débiles mentales”, incluyendo “locos, idiotas, imbéciles y epilépticos”.

Estas leyes eran expresión de la permisividad y la alta tolerancia del gobierno ante estas prácticas y el caso Buck demostró la verdadera gravedad de sus efectos. El mismo deja registrada la historia de una abuela, madre e hija que fueron esterilizadas en contra de su voluntad. La decisión fue tomada por el jefe del Centro para Epilépticos y Débiles Mentales al considerar que la joven Carrie Buck tenía la mentalidad de una niña de 8 años, al igual que su madre -quien era prostituta-, y que posiblemente le ocurriera lo mismo a la hija de Carrie. Ante esto, el reconocido juez Oliver Wendell Holmes, quien atendió el caso en el Tribunal Supremo, adujo que:

«Es mejor para todo el mundo si, en lugar de esperar a ejecutar a los descendientes degenerados por algún crimen o dejarlos que mueran de hambre por su imbecilidad, la sociedad puede prevenir que aquellos que son manifiestamente inaptos se reproduzcan. (…) Tres generaciones de imbéciles son suficientes».

En 1924 la joven Carrie Buck, de 17 años, fue violada por un pariente y dio a luz a un hijo fuera del matrimonio. A Carrie le declararon una “retrasada mental” y la internaron en la institución estatal en Lynchburg, Virginia donde su madre, Emma, ya vivía.

A raíz de esta sentencia fueron aprobadas leyes eugenésicas en 23 estados del país. Las leyes contra el mestizaje y la Ley de Inmigración de 1924 son exponentes de políticas impulsadas a consecuencia del terreno de legalidad el que se inscribía la eugenesia. No son casuales los abusos esterilización infligidos a mujeres negras, indígenas e inmigrantes mexicanas, puertorriqueñas en Estados Unidos. Son el reflejo de un sistema abominable de extinción de todo lo que no encaje en un supuesto modelo de “ser social superior”.

Estudios de la Universidad de Vermont estiman que fueron esterilizadas en contra de su voluntad e incluso bajo desconocimiento, entre 60.000 u 80.000 personas de 1929 a 1974. Sin embargo, California sería el estado cúspide del movimiento: se cree que al menos 20.108 personas fueron esterilizadas o castradas -ambas opciones eran legales- entre 1909 y 1964. En la actualidad, para la compensación de las personas afectadas, la organización California Latinas for Reproductive Justice ha co-patrocinado un proyecto de ley cuya esencia va dirigida a la atención y la puesta en valor de sus víctimas.

Los casos de esterilización forzada en el mundo son una evidencia del genocidio masivo llevado a cabo por sistemas gubernamentales clasistas, racistas y discriminatorios en todos los sentidos, que atentan claramente contra los derechos humanos de las personas. Se trata de violaciones que han tenido graves repercusiones en la vida de muchxs, sobre todo, mujeres vulnerables a la explotación por sus niveles de pobreza.

Todavía se sigue investigando este problema. Lamentablemente, para algunas la Justicia no llegará, al menos, para las personas que han muerto a causa de esta mala práctica o para las afectadas. No obstante, su reconocimiento ya es en sí mismo un paso de avance en el acercamiento a los errores cometidos y en la pronunciación de las experiencias de quienes tocó vivirlo en carne propia.

Todo no está perdido. La resistencia y la denuncia constituyen armas permanentes a nuestro favor que, aunque no permita invertir esta barbarie ni devolverle la vida a muchas de las víctimas mortales, constituyen esfuerzos sostenidos que intentan unir a grupos solidarizados con esta causa en función de erradicar la reproducción de estos casos y poner fin a la violencia que implica.

Referencias bibliográficas

Eugenics in Virginia: Buck v. Bell and Forced Sterilization. (n.d.). Retrieved from http://exhibits.hsl.virginia.edu/eugenics/.

Veuille, M. (2010). “Eugenesia”. En Lecourt, D. (dir.), Diccionario Akal de historia y filosofía de las ciencias. Akal, Madrid, pp. 478-480.


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