¿Cómo leer entre líneas el personaje de Viola Davis en “How to get away with murder”?

Digamos que nunca he sido muy fanática a ver series. No es por falta de opciones que me he acostumbrado a otro de tipo de entretenimientos. Sencillamente me causa ansiedad estar sentada largas horas observando la pantalla del televisor o del ordenador, dedicando un tiempo precioso a esta distracción.

Un capítulo termina engarzando con otro y luego con otro. Al final se genera un ciclo de adicción que me hace difícil controlar los tiempos. Al menos, ese era mi temor.   

Si se preguntan por qué han sido tan rentables las series televisivas dentro de la industria audiovisual a través de los años, pues ahí tienen parte de la respuesta. Las producciones seriadas logran conectar con los espectadores a través de la familiaridad, la empatía con los personajes, además de que crean momentos de compenetración  con los públicos. La duración de cada capítulo y su fácil consumo, también propiciado por la gratuidad del acceso en Internet, hacen sumar las ventajas en la elección de este tipo de productos.

Por más que me he resistido, en los últimos meses he cedido ante ello. Vino condicionado a que se me antojaba un momento de relax y por ello la imposibilidad autodeterminada de no ver ni un capítulo se convirtió, después de todo, en un “no pasa nada, un ratico estará bien”.

Entre una y otra llegué a How to get away with murder. Ya había escuchado hablar de esta, pero nada que me alentara a verla de inmediato. Confieso que la imagen de presentación me llamaba la atención, pero fueron varias las razones que mediaron en mi elección: el ver que una mujer negra era la protagonista; el elenco de actores que encabeza toda la trama y el vago recuerdo que tenía de alguien que me la había recomendado. Todo ello condicionó a que me encontrara con el contundente personaje de Annalise Keating, encarnado por la actriz Viola Davis.

El hilo conductor de la serie gira en torno a la historia de Annalise, una prestigiosa profesora de derecho penal de la universidad ficticia de Middletown en Pensilvania, la que también tiene bajo su cargo un pequeño bufete personal en el que se ha especializado en defender causas penales no resueltas. Cada año contrata como becarios a los estudiantes más brillantes, para que puedan aprender de primera mano sus estrategias y trucos para defender a personas culpabilizadas de asesinatos.

La aparición de un cadáver es el punto de inflexión de un misterio que implicará a todos los personajes hasta límites desbordantes.

La representación de la negritud en Davis es algo que captó mi atención desde el primer segundo en que empecé el episodio no. 1. Quizás fue por lo diferente en que se manifestó. Sin duda, la serie rompe con los esquemas que han enmarcado a las mujeres negras como personajes terciarios o esporádicos, prácticamente invisibilizadas e infrarrepresentadas, poco atractivas, inferiores, hipersexualizadas, esclavas, etc.

«Black women are frequently portrayed in media as unattractive, threatening, hypersexualized, and inferior to all others» (Chavez, 2013).

En Annalise vemos cómo confluyen los elementos sexo, raza, clase y orientación sexual para ilustrar la complejidad de un personaje que rompe con la naturalización de algunos de los estereotipos vinculados a estas categorías. A ella la caracteriza el ser mujer, negra, de alta posición social y el que haya mantenido relaciones sentimentales homosexuales, aunque esto último no se llega a visibilizar públicamente durante la trama.

Todo en su conjunto arma el paquete de las distintas opresiones a las que se enfrenta y esto confluye directamente con el concepto acuñado por Kimberlé Crenshaw como “interseccionalidad”. Para esta autora, cada una de estas opresiones interseccionan de forma diferente en cada situación personal mostrando estructuras de poder existentes en el seno de la sociedad.

La serie sirve para cuestionar las estructuras de poder dominantes a través del personaje de Annalise Keating, una mujer que se realza como ‘no canon’. Con ella prepondera una alternativa distinta al protagonismo normativo femenino y esto crea atracción durante todo el relato.

En las ocasiones en que se despoja del pelo, del maquillaje, para lucir su esencia misma, se va encontrando, e inevitablemente acerca al espectador a descubrir en ella su verdadera identidad.

El hecho de ser madre es otro aspecto que se le priva a la protagonista. El drama que envuelve los momentos en los que se evocan recuerdos pasados sobre la maternidad fallida y el accidente de coche con el que mueren sus esperanzas de tener un hijo, también forma parte de la construcción de este personaje peculiar.

Siempre que se cruzan los recuerdos de la maternidad, es visible una evocación entristecedora de su deseo por gestar, no obstante, esto no la convierte en una persona totalmente frustrada, ni histérica, como en muchas ocasiones se ha llegado a representar a la mujer cuando no se posiciona en el rol de “amada esposa y querida madre”. El personaje encuentra una posible salida a este infortunio, que aunque la marcan de por vida, hace su representación más humana y llena de las imperfecciones.

Su carácter se encuentra definido por los avatares que han marcado su vida. Es inevitable que encontremos momentos relacionados con la fortaleza que ha acumulado a partir de su experiencia como mujer negra en un mundo heterenormativo, patriarcal, etnocéntrico, en donde la blanquitud se percibe como la medida de todo, mientras que la negritud es excluida.

Los medios han contribuido a reproducir la imagen de las mujeres negras como sujetos subalternos, entendiendo a la subalternidad como «una condición del sujeto sometido y subordinado en términos de clase, casta, género, oficio o de cualquier otra manera » (Guha, 1998).

La definición de las mujeres negras ha sido pautada, no por ellas mismas, sino por lo que “los otros” dicen de ellas, con lo cual han sido construidas en oposición a un “ser hegemónico”.

El personaje que encarna Viola Davis rompe con la tradicional invisibilidad de las mujeres negras en el discurso mediático y, por otro lado, permite subvertir algunos estereotipos de género al mostrarla como protagonista, profesional de éxito, independiente económicamente, cuyo papel no está asociado a un personaje masculino. Tampoco se aprecia el énfasis en el físico y el atractivo sexual.

En Annalise predomina un carácter cargado de autonomía, sobre la que gira toda la trama. El elemento edad también resulta transgresor, por ser este un factor recurrente de las producciones seriadas, en donde predominan mujeres jóvenes caracterizadas por una apariencia estética que erotiza sus cuerpos.

How to get away with murder no gira en torno a un drama romántico. La prestigiada profesora no anda buscando un príncipe azul ni tampoco se encuentra definida por la emotividad, aunque el personaje vive momentos emotivos como cualquier otro ser humano. Se muestran diversas facetas de su vida que la humanizan y no restringen su capacidad sensitiva a la idealizada sensibilidad con la que se ha representado a las mujeres. Annalise es temperamental, a veces violenta y cruel, fuerte de carácter, determinada, vulnerable, sobreprotectora.

La heteronormativad también se ve cuestionada con la relación amorosa entre la protagonista e Eve. Fueron compañeras durante sus estudios de Derecho y desde esta etapa iniciaron una relación sentimental continuada hasta que Davis conoce a Sam, quien sería su esposo. Aunque esta trama específica se encuentra tímidamente mostrada, tenemos el personaje de Connor, alumno de ella, cuya homosexualidad se ratifica con fuerza durante toda la serie.  

Pese a elementos presentes en este personaje que busca otro modo distinto del tradicional de reafirmar la identidad de la protagonista, también se debe ser consciente de que esta representación no carece de limitaciones. En lo que se intenta reivindicar a un personaje autónomo, se reproducen estereotipos subyacentes que legitiman la imagen tradicional de la mujer. Un ejemplo de ello es la inestabilidad emocional que caracteriza al personaje principal, reproduciendo el mito de que cuando una mujer tiene éxito es porque ha tomado la elección de dejar su vida sentimental relegada, como si la vida profesional y la sentimental estuviesen en oposición.

How to get away with murder se nos presenta como una serie transgresora de los mitos y estereotipos étnicos y de género que ha caracterizado la ficción televisiva a través de los años. El discurso no está exento de hándicaps que hacen traslucir vestigios de la normatividad patriarcal, pero sin duda la cuestiona, así como también critica los prejuicios raciales y otros tabúes presentes en la sociedad contemporánea actual.

Encontramos en Annalise una MUJER que ES y se reafirma continuamente en su NEGRITUD.

Referencias bibliográficas

Chavez, L. R. (2013). The Latino threat: Constructing immigrants, citizens, and the nation. Stanford, CA: Stanford University Press.

Crenshaw, Kimberlé (1995). Mapping the Margins: Interseccionality, Identity Polítics and violence Againts Women of Color en K. Crenshaw; N. Cotanda; C. Peller; K. Thomas (eds.) Critical Race Theory. The key writings that formed the movement. p. 357-383. New York: The New Press.

Guha, R. (1998). On some aspect of the historiography of Colonial India, R. y Spivak, G (Eds.) Selected Studies. Oxford: Oxford University Press.


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